Crea una fundación para los niños y jóvenes en situación de riesgo.
David Lynch es un creador peculiar. Esta afirmación puede tener un punto de obviedad, pero va más allá de haber visto cualquiera de sus películas. Desde hace tiempo, además de sumergirse en el mundo de la música –el próximo mes de noviembre sale su primer disco-, Lynch promueve e impulsa la David Lynch Foundation. Tal y como narra el artista en su libro Catching the Big Fish. Conciousness and Creativity, hace más de 35 años que se inició en la meditación trascendental y desde entonces no se ha saltado ni un solo día la práctica que él mismo considera uno de los grandes motores de su creación. La meditación cambió su mundo y su vida. Y lo quiso compartir. Y uno de los colectivos prioritarios con los que trabaja su fundación son los niños y jóvenes en situación de riesgo.
“En un mundo de miedo e incerteza, cada niño debería poder disponer de un momento al día para sumergirse en él mismo y experimentar el silencio… Nuestra fundación fue creada para asegurar que cada niño que quiera entrar en el programa de Meditación Trascendental pueda hacerlo. Este programa es el más rigurosamente investigado y practicado en el mundo para desarrollar el creativo potencial del cerebro y la mente, mejorando la salud, reduciendo el estrés y aumentando los resultados académicos”, afirma Lynch en la web de la fundación. De momento el programa está en marcha en América –no sólo para jóvenes en situación de riesgo, si no también para otros colectivos desfavorecidos, como los presos o los veteranos militares-, y los resultados hablan por sí mismos.
Para financiar la Fundación, además de donaciones y otras acciones, Lynch ha promovido un sello musical benéfico en el que participan artistas de todas las variantes musicales posibles, desde Au Revoir Simone, Moby o Amanda Palmer, hasta Enrique Iglesias Jr, Alanis Morrisete o Tom Waits.