El viaje como medio para trabajar las relaciones familiares.
El verano pasado Ángel, Diana y su dos hijos Ishi, de nueve años,y Noa de cinco emprendieron un viaje el pasado 6 de julio comenzó una vuelta al mundo con un proyecto educativo intercultural. El viaje tendrá una duración de 2 años aunque dejan las puertas abiertas a lo que vaya surgiendo en el camino.
“Gran parte de la idea del viaje fue creada en relación a un tener en cuenta a nuestros hijos, queríamos darles la oportunidad de crecer conociendo de la mejor manera este mundo en el que vivimos, el poder acercarse a las diferentes culturas conlleva un enriquecimiento personal, educación conlleva acompañamiento, y nosotros como padres queremos guiarles en ese caminar. Cuando surgió la idea del viaje se lo comentamos a nuestros hijos. Noa, la pequeña, todavía no tiene la concepcion espacio temporal asi que su reacción fue como tantas otras veces, ilusionada, sonriente, alegre, queriendo participar de todo aquello que cuentan sus papas. En cambio Ishi que ya entendía mucho mejor que implica una vuelta al mundo. Nos hizo dos preguntas muy directas, muy sensatas: la primera fue, pero eso es posible? , dar la vuelta al mundo, como? y la segunda fue, y como voy a estar en contacto con mis amigos?
La respuesta a la primera se la dimos, explicándole la vuelta al mundo en 80 días de Philleas Fog, bueno el conocía los dibujos animados de Willy Fog, y como respuesta a la segunda, le abrimos una cuenta de correo de gmail, y le explicamos lo que era el Skype, explicándole que una relación de amistad nunca se pierde simplemente con la distancia. Y que de todas formas tendría la posibilidad de crear grandes amigos en el camino”.
Como experiencias a destacar: en primer lugar “el enriquecimiento cultural que conlleva el compartir el día a día con personas de diferentes culturas, teniendo la oportunidad de conocer su país, su forma de caminar en la vida, sus valores, lo que les hace sonreír, llorar, preocuparse... ese vivir tan propio de cualquier cultura. En segundo lugar el crecimiento familiar que conlleva el viajar, convivir y compartir momentos cada día, en una convivencia constante e intensa. Las cualidades y defectos de cada uno de nosotros se hacen palpables, presentes y hace falta trabajar las relaciones con respeto y amor para encontrar el equilibrio familiar”.
